INCENTIVOS FISCALES PARA LA ECONOMÍA NARANJA

El Ministerio de Cultura de Colombia define a la economía naranja como “una herramienta de desarrollo cultural, social y económico. Se diferencia de otras economías por el hecho de fundamentarse en la creación, producción y distribución de bienes y servicios, cuyo contenido de carácter cultural y creativo se puede proteger por los derechos de propiedad intelectual”.

Precisamente, pensando en las empresas que hacen parte de este sector, el Ministerio de Hacienda aprobó hace algunos días el Decreto 286 de 2020, “por el cual reglamenta el numeral 1 del artículo 235-2 del Estatuto Tributario”. En pocas palabras, mediante esta nueva normativa, se “otorga un incentivo tributario para que las empresas de Economía Naranja no paguen renta”, según lo comunicó la Presidencia de la República.

El beneficio aplica para empresas que tienen como objeto social exclusivo “el desarrollo de industrias de valor agregado tecnológico y actividades creativas”, como primera condición. Así mismo, deben registrar ingresos menores a $2.848 millones y haberse constituido antes del 31 de diciembre de 2021. El incentivo tributario se puede obtener durante siete años.

Para acceder a él, las compañías, igualmente, deben presentar su proyecto “naranja” ante el Comité de Economía Naranja del Ministerio de Cultura, entidad encargada de confirmar si el proyecto aporta al “desarrollo de industrias de valor agregado”. Este debe considerar una inversión mínima de $157 millones, en un plazo máximo de 3 años gravables, y la generación de mínimo tres empleos.

El incentivo tributario se puede obtener durante siete años, siempre y cuando se cumplan las anteriores condiciones. Por otro lado, puede perderse en caso de que durante la ejecución del proyecto presentado no se logre el monto mínimo de inversión propuesto. En este caso, el beneficio se pierde a partir del tercer año, explica la Presidencia de la República.

El mencionado Decreto establece que las empresas que pueden acceder a este beneficio pertenecen a sectores como el de la arquitectura e ingeniería, así como a los “oficios del patrimonio cultural dirigidos a la protección de bienes muebles e inmuebles considerados patrimonio cultural”. Una buena noticia para los arquitectos y profesionales auxiliares colombianos, así como para los extranjeros que trabajan legalmente en el país.

Sin embargo, no se puede desconocer que estos profesionales aportan a los procesos constructivos mucho más que un componente netamente creativo y que el alcance de su trabajo abarca otras actividades como las de diseño, construcción e interventoría de procesos de construcción de edificaciones; una realidad que el CPNAA se ha encargado de divulgar y promover con el fin de que a los arquitectos y profesionales auxiliares se les reconozca el verdadero alcance de su profesión que, además, está amparado en la normatividad vigente.

Abecé del Decreto 286 de 2020

Jueves, Marzo 5, 2020

DANIEL BERMÚDEZ: “LA ARQUITECTURA ES PRODUCTO DE LAS CIRCUNSTANCIAS”

La casa de la familia Bermúdez Samper (diseñada y construida entre 1952 y 1960), ubicada en la carrera 13 No. 85-24, al norte de Bogotá, y declarada Bien de Interés Cultural (BIC) de nivel nacional por parte del Ministerio de Cultura en junio de 2001, siempre fue un universo creativo. No podía ser de otra forma, pues era el hogar de Guillermo Bermúdez Umaña, uno de los más grandes y reconocidos arquitectos del país, y Graciela Samper Gnecco, quien también con estudios de arquitecta, estuvo siempre vinculada al sector cultural, desde el cual impulsó la consolidación de Artesanías de Colombia.

En ese entorno crecieron los hoy arquitectos Daniel y José Alejandro Bermúdez y su hermana Consuelo. Y así lo destaca el arquitecto Daniel Bermúdez Samper, en charla con el CPNAA, al reconocer esa influencia familiar: “No debe extrañarle a nadie que los oficios se hereden de la misma forma en que ocurrió con el señor Luigi Ramelli, quien realizó las molduras del Teatro Colón a comienzos del siglo XX. De sus herederos, todavía hay algunos que trabajan en yeso y prefabricados”.

Con la arquitectura como parte del legado familiar, Daniel se dedicó a construir una marca propia, aunque reconoce que, más allá de eso, “la arquitectura es producto de las circunstancias y estas cambian permanentemente”. Se refiere a que las condiciones de un lugar, así como las exigencias, costumbres y posibilidades técnicas de una sociedad determinan el aporte de la profesión al desarrollo urbano y social en un periodo específico.

Precisamente, en la época de su padre y sus contemporáneos, como los arquitectos Rogelio Salmona y Germán Samper Gnecco, se construyeron edificaciones que se convirtieron en íconos del paisaje urbano de ciudades como Bogotá. La época de Daniel, casado con la arquitecta Inés Obregón, y de los arquitectos que vienen detrás, entre los que se incluyen sus tres hijos (Ramón, Diego y Antonio), demanda asimilar de nuevas formas el proceso de pensamiento que permite conocer las condiciones del entorno y dar una respuesta adecuada desde la profesión.

Para este arquitecto, su respuesta creativa va de la mano con un sello particular que se caracteriza por el respeto a lo público. “En mi caso lo que puede haber de sello personal es el interés que tuve desde el comienzo en lo público. Nuestra sociedad ha producido ciudades conflictivas, zonas mal servidas, segregación. Para mí, trabajar en lo público es lograr reducir esos indicadores, aunque sea difícil –dice-. La Biblioteca Pública El Tintal y el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo y su biblioteca pública son un maravilloso ejemplo”.

El arquitecto estuvo detrás de la creación de esas construcciones que, con el paso del tiempo, se han consolidado como epicentro tanto de la lectura como de las actividades culturales y punto de encuentro. “Entiendo el plano como algo continuo que no busca llamar la atención, sino brindar sosiego. La belleza de la arquitectura tiene que ver con generar algo de calma. Es poco probable que una arquitectura hecha con esas intenciones sea vista superficialmente. Estas obras son las que uno piensa que pueden haber contribuido a ese cometido de reforzar lo público”, enfatiza.

Son obras a las que se suman otras muy destacadas como el edificio de la facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes; los edificios de posgrados, auditorio y biblioteca de la Universidad Jorge Tadeo Lozano; Ágora Bogotá Centro de convenciones, y el gimnasio del Liceo Francés Louis Pasteur.

Por varias de ellas, ha recibido numerosos  reconocimientos. Ha sido el ganador de la Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo, en los años 1992, 1998, 2004 y 2018. Igualmente, recibió el Premio Obras Cemex, que “promueve el desarrollo, la creatividad y la innovación en la construcción, fomentando el intercambio de ideas y soluciones entre las distintas culturas constructivas del mundo”, de acuerdo con Cemex Colombia, y cuya convocatoria para la edición 2020 cierra el próximo 31 de marzo.

Paralelamente, Daniel ha sido profesor de la Universidad de los Andes desde 1975. A lo largo de estos, años ha visto estudiantes interesados en sus ciudades y a otros que priorizan su enriquecimiento individual. No le preocupa lo segundo porque cada profesional tiene el derecho a ver su oficio desde diferentes perspectivas. Sin embargo, sí tiene un consejo para los arquitectos a quienes les tocó trabajar en la era digital.

“Les diría que, por favor, dejen las pantallas y eviten buscarlo todo en internet; que encuentren soluciones en el verdadero conocimiento que da salir a los terrenos, palpar la verdad, mirar, medir y preguntar –afirma-. Igualmente, que tengan una conciencia clara de la sociedad en la que viven. En el caso de la colombiana, no se puede hablar simplemente de que hay buenos o malos”.

Como docente, considera indispensable que entidades como el CPNAA proporcionen herramientas para mejorar las condiciones en las que se ejerce la arquitectura hoy, lo que implica revisar el procedimiento para otorgar las matrículas profesionales independientemente de los títulos universitarios, como ocurre en algunos de los países más desarrollados del mundo.

Esto contribuiría a enriquecer la arquitectura, que le ha dado varias satisfacciones. La primera es “darse cuenta de que en la obra trabajan personajes maravillosos, colombianos de primer orden, esforzados, que son los obreros y maestros a quienes les encanta hacer las cosas bien hechas y se sienten orgullosos de su trabajo”, explica. La segunda, es comprobar el servicio que las edificaciones prestan a la población, como las bibliotecas a los niños que las visitan de forma recurrente. Y la tercera, obtener el reconocimiento del gremio que identifica en sus construcciones esa solución a un problema, como ocurre con el Bloque C o Facultad de Arquitectura de la Universidad de los Andes, porque la arquitectura, en primera instancia, “debe generar momentos de belleza”.

Jueves, Marzo 5, 2020

JÓVENES ARQUITECTOS QUE LE APUNTAN AL URBANISMO RESPONSABLE

“Mejorar, criticar y proponer, todo desde la visión ética y el buen hacer”. Con estas palabras Mario Salazar Agudelo, estudiante de décimo semestre de la Universidad Católica en Bogotá, define el accionar del Colectivo de Estudiantes de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA) Bogotá y Cundinamarca, agrupación que lidera.

Mario fue estafado por un arquitecto cuando se encontraba en sexto semestre y empezaba a realizar sus primeros proyectos de emprendimiento. Pero fue justamente esta experiencia la que lo motivó a trabajar para marcar la diferencia. Hoy su pasión es aportar a la sociedad y con la esperanza de crear proyectos de arquitectura sostenibles.

La propuesta de este colectivo, conformado por 80 estudiantes de diferentes universidades de Bogotá y Cundinamarca, es que, frente a un mercado laboral que día a día exige más retos, los arquitectos sean conscientes de la necesidad de crear y diseñar pensando siempre en mejorar la vida de la comunidad de manera responsable y equitativa.

Respondiendo a ese espíritu, y en concordancia con uno de sus pilares de identificar problemas pequeños para dar soluciones macro, Mario y doce compañeros más del colectivo desarrollaron un proyecto en la localidad de Kennedy: intervinieron más de 1.000 metros de la ciclorruta que, con más de 40 km, es una de las más extensas de Bogotá.

Este grupo de jóvenes demostró que con acciones sencillas como repintar las vía en una localidad de  cerca de un millón y medio de habitantes se puede reducir sustancialmente el índice de accidentalidad y robos; contribuyendo así, además, a pensar en la ciudad y el bienestar colectivo.

“Nosotros detectamos problemáticas de los barrios, de los lugares alejados, de esos espacios donde, en muchas ocasiones, las alcaldías no pueden llegar, y creamos soluciones. Hacemos cosas de pequeña escala para alcanzar máximo alcance”, menciona el estudiante.

Mario Salazar hacer parte del Colectivo de Estudiantes de la SCA Bogotá desde marzo del 2019. Desde entonces ha trabajado de la mano con Mauricio Rojas, actual presidente de la SCA Bogotá, con el objetivo de realizar talleres, charlas, semilleros, concursos, entre otros. Con estos se espacios se busca fortalecer las habilidades de los integrantes de la agrupación y, de esta, manera desarrollar un valor agregado frente a los demás graduandos de arquitectura. Estas actividades, sugiere, se deben realizar en alianza con el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y sus Profesiones Auxiliares (CPNAA) y la academia.

“No se trata de que una entidad sobresalga más que la otra. Debemos entender que, si trabajamos de la mano el CPNAA, la SCA y la Agremiación Colombiana de Facultades de Arquitectura (ACFA) podremos realizar grandes y muy buenos proyectos”, señala Salazar.

Actualmente, el colectivo está conformado por 80 estudiantes, de los cuales doce están activos, y espera terminar el año con 120 inscritos. Sin embargo, el mayor objetivo a largo plazo de esta agrupación, que proyecta estar compuesta por más de 10.000 estudiantes a nivel país, es que todos sus integrantes entiendan que hacer ciudad no es solo construir edificios, sino diseñar y realizar intervenciones urbanas a través de proyectos sostenibles que tengan en cuenta las necesidades de las poblaciones, los conceptos técnicos, la experiencia y, por supuesto, la academia.

Jueves, Marzo 5, 2020

EL CPNAA VISITÓ UNIVERSIDADES BOGOTANAS PARA HABLAR DE ARQUITECTURA

Como parte de su objetivo de promover el ejercicio idóneo y socialmente responsable de la arquitectura y sus profesiones auxiliares en el país, el CPNAA realizó una serie de visitas a los estudiantes de arquitectura de las universidades bogotanas. En ellas, además, presentó los resultados del “Estudio de caracterización del arquitecto colombiano – Capítulo Bogotá”.

De acuerdo con esta investigación, que se puede consultar aquí, la ciudad cuenta con el 40% de arquitectos con respecto al total nacional. De ellos, el 64% son hombres y el 36% son mujeres. Con respecto a la formación profesional, 57% de arquitectos solo tienen formación profesional y cuenta con una mayoría de profesionales con 11 a 30 años de trayectoria con 37%.

El estudio también determinó que el 82% de los arquitectos de Bogotá se encuentra empleado. De este grupo, el 69% lo hace en el sector privado. Por otro lado, la mayoría de arquitectos de la ciudad tiene ingresos de hasta $36 millones de pesos anuales. Este porcentaje disminuye a medida que aumenta la experiencia. Finalmente, según la investigación, solo el 23% de los arquitectos del departamento ha trabajado en el exterior.

Jueves, Marzo 5, 2020

VALOR DEL MES: COMPROMISO

CompromisoEl compromiso en la arquitectura se refiere a la garantía en el logro de los objetivos y metas que se plantean los arquitectos y profesionales auxiliares de manera individual y colectiva. Este valor entraña la promesa como oferta, hace dirigir la voluntad y el vínculo libre con respecto a alguien o a algo.

Con los siguientes parámetros de conducta se busca promover el ejercicio comprometido de la profesión:

  • Propender por el logro de los objetivos y las metas que se deriven del ejercicio de la profesión.
  • Cumplir con los requerimientos, citaciones y demás diligencias que formule u ordene el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y sus Profesiones Auxiliares (CPNAA).
  • Permitir el acceso inmediato a los representantes del CPNAA y autoridades competentes a los lugares donde deban adelantar sus investigaciones, así como prestarles la necesaria colaboración para el cumplido desempeño de sus funciones.
  1. Denunciar los delitos, contravenciones y faltas de que tuviere conocimiento contra el “Código de Ética para el ejercicio de la arquitectura y sus profesiones auxiliares” y aportar toda la información y pruebas que tuviere en su poder.
  2. En caso de disponerse a participar en un concurso o licitación por invitación pública o privada y considerar que las bases transgreden las normas de la ética profesional, denunciar ante la autoridad competente la existencia de dicha transgresión.
  3. Respetar y hacer respetar todas las disposiciones legales y reglamentarias que incidan en la profesión, así como denunciar todas sus transgresiones.
  4. Velar por el buen prestigio de la profesión.

Profesional: tenga compromiso frente a usted mismo para alcanzar la mejor calidad en su trabajo y brindar el aporte profesional que la sociedad espera de usted. Ejerza la profesión y trascienda en ella pasando del hacer al ser, porque no se trata solo de que practique un oficio para ganarse la vida, sino de encontrar su lugar en el mundo.

Para ampliar la información sobre este tema, consulte aquí la cartilla “Ética y valores del ejercicio de la arquitectura y sus profesiones auxiliares”.

Jueves, Marzo 5, 2020

DESDE EL 21 DE FEBRERO, CERTIFICADO DE VIGENCIA NO TIENE COSTO

CERTIFICADO2Bogota, 21 de febrero de 2020. El Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y sus Profesiones Auxiliares (CPNAA) informa que, a partir del viernes 21 de febrero de 2020, los arquitectos y profesionales auxiliares podrán obtener el Certificado de Vigencia Profesional de forma gratuita, a través de la página www.cpnaa.gov.co (Sección Trámites y Servicios).

Este servicio se suma a la consulta, también gratuita, que pueden adelantar los profesionales y ciudadanos del Registro Nacional de Arquitectos y Auxiliares de Arquitectura del CPNAA. En él están incluidos los arquitectos que tienen Matrícula Profesional de Arquitecto y los auxiliares con Certificado de Inscripción Profesional, documentos exigidos por la ley para ejercer legalmente la profesión.

El Certificado de Vigencia Profesional permite a los arquitectos y profesionales auxiliares demostrar ante terceros que, además de contar con la Matrícula Profesional o el Certificado de Inscripción Profesional, no han sido sancionados por esta entidad que fomenta y vigila el ejercicio ético de la arquitectura en el país.

“Para el Consejo es importante poner a disposición de los arquitectos y profesionales auxiliares este servicio gratuito que les facilita evidenciar que están ejercicio su profesión de manera legal y correcta, teniendo en cuenta que este documento es un requisito exigido para acceder a oportunidades laborales y contractuales”, afirma Julio César Báez Cardozo, presidente del CPNAA.

La medida adoptada por el CPNAA está en línea con lo estipulado en el Decreto 2106 del 22 de noviembre de 2019, más conocido como “Decreto Ley Antitrámites”, "por el cual se dictan normas para simplificar, suprimir y reformar trámites, procesos y procedimientos innecesarios existentes en la administración pública".

El CPNAA tiene disponibles sus canales de consulta para quienes requieran información adicional sobre la expedición gratuita del Certificado de Vigencia Profesional. Estos son el módulo PQRD y el Chat de www.cpnaa.gov.co, el email info@cpnaa.gov.co y el teléfono 3502700 en Bogotá.

Pie de foto: Banco de imágenes FreePik Premium - Contrato No. 34 de 2019.

Viernes, Febrero 21, 2020

LA NUEVA ERA DEL CPNAA

ENRIQUE2Bogotá, 10 de febrero de 2020. El arquitecto británico Norman Foster mencionó alguna vez que, para ser arquitecto, se debe ser optimista y curioso. Dos cualidades necesarias para el líder de cualquier organización, sobre todo si se trata de una entidad del Estado que tiene la obligación de cumplir funciones asignadas por ley encaminadas a fomentar el positivo desarrollo de una profesión.

Con esto en mente, y considerando la necesidad de renovar el liderazgo de la entidad de cara a los retos que enfrentan los arquitectos colombianos, la Sala Plena del Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y sus Profesiones Auxiliares (CPNAA) eligió al arquitecto colombiano Enrique Uribe Botero como director ejecutivo, a partir de febrero de 2020.

Desde este rol, el arquitecto liderará acciones tendientes a fortalecer el ejercicio ético de la arquitectura en Colombia y garantizar el adecuado control y vigilancia de la profesión. Para lograrlo, la entidad se planteó un plan estratégico que, para la vigencia 2020, contempla acciones relacionadas con la capacitación, la investigación, la innovación, la colaboración, la tecnología y la legalidad.

Uribe Botero se graduó de la Universidad Nacional de Colombia y cursó una maestría en Arquitectura Urbana en la École National d’Architecture de Paris-Belleville y estudios en Arquitectura del Paisaje en la École National Superieur d’Architecture de Paysage de Versalles.  Desde su regreso a Colombia, ha trabajado como arquitecto y urbanista en proyectos de diseño, arquitectura, urbanismo y paisaje.  

En los últimos 30 años, además, ha ocupado cargos como el de director del Jardín Botánico José Celestino Mutis, entre 2001-2003; jefe de la Oficina Asesora de Gestión Ambiental del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), del 2004 al 2005, y director técnico de la agrupación Acanto de Amarilo S.A., en 2011. A ellos se suman otras posiciones tanto en el sector público como en el privado.

Su experiencia en áreas como las de diseño, interventoría, construcción, docencia y otros campos propios de la arquitectura, le ha dado, como él mismo explica, un entendimiento de las problemáticas de su profesión, así como del funcionamiento de las entidades nacionales y locales que tienen el enorme desafío de concebir ciudades amigables y sostenibles.

Por eso, desde su nueva posición, trabajará para “recuperar la dignidad de la arquitectura”, según afirma. Bienvenidos todos a esta nueva era del CPNAA.

Pie de foto: Enrique Uribe Botero, director ejecutivo del CPNAA / CPNAA.

Lunes, Febrero 10, 2020

EL CPNAA Y LA SCA SUCRE SE COMPROMETEN CON LA AUTORREGULACIÓN EN LA ARQUITECTURA

SUCREBogotá, 10 de febrero de 2020. El CPNAA y la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Sucre firmaron el “Pacto CPNAA por la autorregulación del ejercicio ético de la arquitectura”, que busca aunar esfuerzos con el fin de lograr que la arquitectura y sus profesiones auxiliares se ejerzan responsablemente en el país.

El arquitecto Julio César Báez Cardozo, presidente del CPNAA, afirmó que “suscribir este pacto es un importante paso que las entidades firmantes dan con el objetivo de lograr que los arquitectos del departamento se apeguen al código de ética de su profesión y, de esta manera, no solo generen mejores oportunidades para ellos mismos, sino para la ciudadanía que habita o disfruta los espacios construidos por ellos”.

Por su parte, Élver Chávez Pérez, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Sucre, afirmó que “este pacto es de suma importancia porque nos invita a continuar realizando esfuerzos para que los arquitectos de Sucre continúen por un camino que le apunta a la ética profesional y para que hagan un buen ejercicio positivo de su profesión”.

Al adherirse al pacto, las entidades firmantes asumen el compromiso de cooperar para adoptar estándares éticos comunes que contribuyan a promover el ejercicio legal, idóneo y socialmente responsable de la arquitectura y sus profesiones auxiliares en Colombia.

En ese sentido, se comprometen a fortalecer la contratación de arquitectos y profesionales auxiliares que cuenten con la Matrícula Profesional y/o la Certificación de Inscripción Profesional a través de la verificación y exigencia de estos documentos expedidos por el CPNAA, que demuestran que las personas están ejerciendo su profesión legalmente y les permiten acreditar su experiencia. Igualmente, velarán porque los arquitectos extranjeros residentes en Colombia cuenten con la Licencia Temporal Especial, que les permite ejercer su profesión legalmente en el país.

Mediante este pacto, el CPNAA prestará asesoría a las entidades firmantes cuando así lo requieran en relación con la expedición de los documentos mencionados. Así mismo, fortalecerá a los equipos de trabajo de la SCA Sucre con charlas sobre el ejercicio ético, legal y socialmente responsable de la arquitectura y sus profesiones auxiliares y facilitará el acceso a las herramientas de aprendizaje virtuales contenidas en el Aula virtual del Consejo sobre temas de interés de estos profesionales.

La SCA Sucre, por su parte, facilitará la información de arquitectos vinculados a ella por medio de cualquier modalidad. Esto se hará con el fin de facilitar la verificación de la Matrícula Profesional, el Certificado de inscripción Profesional o la Licencia Temporal Especial de estos profesionales por parte del CPNAA, según sea el caso.

Las entidades firmantes promoverán jornadas de capacitación a sus agremiados o afiliados sobre temas relacionados con la ética como parte de la estrategia de crecimiento organizacional, así como para promover el compromiso frente al pacto y la importancia de la autorregulación por parte de arquitectos y profesionales auxiliares.

A este pacto pueden adherirse sin ningún costo las empresas o entidades legalmente constituidas en Colombia interesadas en promover esta visión de la profesión e incorporarla como parte de su cultura empresarial.

Pie de foto: Élver Chávez Pérez, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Sucre / CPNAA. 

Lunes, Febrero 10, 2020

EN BOGOTÁ SE ENCUENTRA EL 40% DE ARQUITECTOS COLOMBIANOS

BOGOTA2Bogotá, 10 de febrero de 2020. Bogotá es la ciudad colombiana con mayor presencia de arquitectos con el 40% del total. Les siguen Medellín con 8% y Cali con 6%. Así lo revela el “Estudio de caracterización del arquitecto colombiano – Capítulo Bogotá”, realizado por el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y sus Profesiones Auxiliares (CPNAA).

De ese estudio se desprende que del total de arquitectos de la ciudad, el 64% son hombres y el 36% son mujeres. El porcentaje de participación de las arquitectas en esta profesión se encuentra por encima del promedio nacional en la arquitectura que es 33,4%. En este sentido, la investigación evidencia que la brecha de género se está cerrando con el paso de los años, más que en ninguna otra disciplina y que hoy hay más mujeres arquitectas que en décadas anteriores. Así, mientras que en el grupo de arquitectos con más de 30 años de experiencia solo el 10% son mujeres, este porcentaje asciende a 47% en el grupo de arquitectos con 1 a 5 años de trayectoria profesional.

Con respecto a la formación, en Bogotá es menor el porcentaje de arquitectos que solo tienen formación profesional: este es de 57% frente al 61% nacional, de acuerdo con la misma investigación que, además, deja ver que la ciudad supera el número de profesionales con especialización (25%) y maestría (17%), frente al 23% y 15%, respectivamente, hallados en el resto del país. Al igual que en Colombia, solo el 1% de arquitectos de Bogotá cuenta con doctorado.

En términos de experiencia profesional, según el perfil de los arquitectos elaborado por el CPNAA, la relación del promedio de Bogotá con el nacional es pareja: en el primer lugar se encuentran los profesionales con 11 a 30 años de trayectoria con 37%, seguidos por los profesionales con 1 a 5 años de experiencia con 31%, los arquitectos con 6 a 10 años de experiencia con 21% y los que sobrepasan los 30 años de trayectoria con 11%.

El 82% de los arquitectos de Bogotá se encuentra empleado y el 18%, sin empleo, similar al promedio nacional, evidencia el mencionado estudio. De quienes están trabajando, un 69% lo hace en el sector privado, un 15% labora en el sector público y un 16% en ambos sectores o entidades como las ONG.

En términos de las áreas en las que trabajan estos profesionales, la investigación revela que sobresalen la arquitectura residencial (20%), comercial (17%), bioclimática (15%) y escolar (12%). En cuanto a los cargos ocupados por estos profesionales, sobresale el de arquitecto con 18%, seguido por los de gerente (13%), director (8%), residente (5%) y profesional (3%).

El estudio, así mismo, evidenció que la mayoría de arquitectos de Bogotá tiene ingresos de hasta $36 millones de pesos anuales, especialmente quienes tienen de 1 a 5 años de trayectoria profesional. Este porcentaje disminuye a medida que aumenta la experiencia. Así, de los profesionales que tienen de 6 a 10 años de trayectoria, un 45% recibe ingresos anuales de $36 millones a $75 millones de pesos. Igualmente, un 22% de quienes tienen de 11 a 30 años de recibe ingresos anuales de entre $75 millones y $150 millones de pesos.

Finalmente, de acuerdo con el estudio, solo el 23% de los arquitectos de la ciudad ha trabajado en el exterior, un 2.7% más que los arquitectos del resto del país. Principalmente, lo han hecho en países como Estados Unidos, Panamá, Ecuador, España e Italia.

Pie de foto: Plaza de Toros la Santamaría y Torres del Parque en Bogotá / FOTOLIA

Lunes, Febrero 10, 2020

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