El CPNAA radicó en el Congreso de la República la reforma a la Ley 435 de 1998

Por Sandra Milena Vargas Navas

Presidente del CPNAA

Bogotá, D. C., 16 de noviembre de 2018. Como presidente del CPNAA, les comunico que, en el marco de sus funciones misionales, el Consejo abordó el estudio y análisis para reformar la Ley 435 de 1998, en aras de fortalecer el ejercicio de la profesión y propender por la movilización internacional de servicios de arquitectura.

Luego de dos décadas de vigencia, se consideró necesaria la actualización de la Ley, con la finalidad de garantizar su aplicación ante el cambio de circunstancias en el ejercicio de la Arquitectura. Esta situación amerita la adecuación de la reglamentación al contexto actual de la profesión, teniendo como fundamento principal el cada vez más notorio riesgo social que implica su ejercicio y la consecuente necesidad de elevar los requisitos para el mismo.

El objetivo de la iniciativa consiste en acompasar nuestro sistema a referentes internacionales, que permitan acercarnos al cumplimiento de los estándares de la Arquitectura en el mundo, como la aprobación de exámenes para el ejercicio de la profesión y la necesidad de establecer la categorización y renovación de las actividades de los arquitectos y los profesionales auxiliares, para así generar altos grados de idoneidad y competitividad no sólo para el mercado nacional sino también para el internacional, mejorando la movilidad profesional hacia otros países.

Para el cumplimiento de este propósito se considera necesario, además del requisito del título, proponer la exigencia de experiencia y conocimiento especializado para que el arquitecto pueda desarrollar determinadas actividades en el marco de la categorización de las mismas.

Categorización y renovación de la tarjeta profesional

La Arquitectura es una disciplina con gran responsabilidad social y ambiental. La generación de espacios para circular, habitar, trabajar y recrear son determinantes fundamentales para la estructuración de la urbe, por lo cual se debe contar con profesionales idóneos, con conocimiento especializado y experiencia.

Además, teniendo en cuenta la necesidad de aclarar la oferta laboral en el mercado, se estima fundamental establecer categorías y la renovación de la matrícula o licencia, lo cual fomenta la trasparencia y garantiza la idoneidad del profesional.

La categorización que se propone consiste en el establecimiento de niveles de ejercicio profesional, en los cuales sólo se puedan desarrollar las actividades que corresponden al conocimiento especializado y experiencia que el profesional tiene en un determinado momento, por lo que se haría necesario que dicho profesional adquiera mayor conocimiento y experiencia que le permita ser idóneo para desarrollar las actividades específicas que anteriormente podía ejercer pero con limitaciones.

La reforma propone dos niveles para la profesión, los cuales se certificarán a través de la obtención de la tarjeta profesional básica y especializada, respectivamente.

El primer nivel de la propuesta consiste en la expedición de la tarjeta profesional básica por parte del CPNAA, luego de acreditar el título universitario correspondiente. En este nivel, el arquitecto podría realizar las actividades generales y específicas propias de su actividad profesional establecidas en la Ley. No obstante, las actividades de diseño, construcción, presupuesto, programación, gestión y gerencia de proyectos deben tener un tope de hasta 2.000 m2, en articulación con lo señalado por la Ley 1796 de 2016 y el Decreto 945 de 2017.

Por este motivo, para poder avanzar de categoría y obtener la matrícula profesional especializada, se plantea que el arquitecto debe acreditar experiencia de tres años en dichas actividades específicas y, adicionalmente, aprobar un examen que realizará el CPNAA.

Para este nivel, se presenta la posibilidad de homologar parcialmente el tiempo de experiencia requerida, acreditando título de especialización o maestría. La especialización tendría el mismo valor que un (1) año de experiencia certificada y la maestría equivaldría a dos (2) años. Esto último, sin perjuicio de cumplir con el requisito de aprobación del examen arriba señalado y acreditando el tiempo no homologado con la experiencia correspondiente.

En aras de garantizar que los profesionales se mantengan actualizados en los conocimientos propios de su formación académica y continúen consolidando su experiencia, se propone que cada cinco (5) años se renueve tanto la tarjeta básica como la especializada. Esta labor estaría a cargo del CPNAA, previa acreditación ante esta entidad de experiencia relacionada con cualquiera de las actividades propias de la profesión por mínimo dos (2) años, en el caso de la tarjeta básica, y de experiencia relacionada con cualquiera de las actividades específicas que posibilitan desarrollar la tarjeta especializada por mínimo dos (2) años, en el segundo nivel.

Esta renovación también se podría obtener a partir de la acreditación de cursos o seminarios de actualización de mínimo 240 horas, en cualquiera de las actividades propias de la profesión, en el caso de la tarjeta básica, o en cualquiera de las actividades específicas que posibilitan desarrollar la tarjeta especializada, para el segundo caso.

Se considera que la categorización no es necesaria para los profesionales auxiliares de la Arquitectura en la medida que su ejercicio, precisamente, se realiza de manera auxiliar a aquella. No obstante, los profesionales auxiliares deberían realizar la renovación respectiva de su certificado de inscripción cada cinco (5) años, previa acreditación ante esta entidad de experiencia relacionada con cualquiera de las actividades propias de su profesión por un mínimo de dos (2) años. Esta renovación también puede obtenerse a partir de la acreditación de cursos o seminarios de actualización por mínimo 240 horas, en cualquiera de las actividades propias de la profesión.

Cabe resaltar que la iniciativa no se aplica a quienes ya han obtenido la tarjeta profesional o el certificado de inscripción, cumpliendo lo dispuesto por la Ley 435 de 1998, ni a los estudiantes actuales de Arquitectura o de las profesiones auxiliares. Sin embargo, se establece un período de transición de cinco (5) años, para que los arquitectos matriculados según los parámetros establecidos por la Ley 435 de 1998, si a bien lo consideran, puedan someterse voluntariamente al régimen que se propone.

Gracias a esta propuesta, los futuros profesionales tendrán una motivación permanente para adquirir experiencia y continuar su proceso de formación, no sólo para llegar a obtener la tarjeta profesional especializada, sino también para mantener su vigencia a partir de la renovación cada cinco (5) años.

Agradezco la lectura de esta editorial, pues para el CPNAA es importante que todos estemos enterados a fondo sobre el alcance y objetivo de la propuesta de reforma, radicada en el Congreso de la República el 31 de octubre de 2018 con el Nro. 190, para que hagamos el seguimiento respectivo al trámite de la misma y, si es el caso, para que nos expresen sus inquietudes al respecto.

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Viernes, Noviembre 16, 2018