"Para afrontar los nuevos retos de la arquitectura debemos hacerlo desde una forma pública y no de una forma masiva"

Juliana López Marulanda y Jorge Augusto Noreña son los representantes de Ruta 4 Taller, un proyecto que se fundamenta en la idea de la arquitectura colaborativa y participativa. Sus trabajos están enfocados en la construcción de espacios pensados desde y para la comunidad.

Casa Ensamble Chacarrá, ubicada en el barrio El Plumón de Pereira, es un ejemplo de sus novedosas iniciativas. Chacarrá es una zona planificada y ejecutada con materiales locales como la guadua y el Zinc, un escenario pensado para promover la cultura y la diversidad en un barrio al que llegaron cientos de familias desplazadas por el conflicto armado interno en Colombia. Urbanautas, por su parte, es una idea que se desarrolló en San Isidro, Corregimiento de Puerto Caldas (Risaralda, Colombia), a través de la construcción de la Maquina del paisaje, un terreno para reflexionar entre lo íntimo y lo público conservando la esencia de una zona para vivenciar sus rituales y su cultura.

En dialogo con el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y sus profesiones Auxiliares (CPNAA), esta pereirana, ganadora del premio Mujer Confamiliar 2016 por el proyecto Chacarrá, habló sobre la forma en que surge la selección de las comunidades con las que trabajan, sus principales dificultades y cómo cree ella que debe transformarse el pensamiento arquitectónico a partir del trabajo en territorio y con las comunidades.

¿Cómo realizan la selección de las comunidades con las que trabaja Ruta 4? ¿Cuál creen que es el mayor aporte que ustedes realizan a estas poblaciones?

Hemos llegado porque nos han buscado con referencia de otros trabajos para hacer ciertos proyectos en ciertas comunidades, pero también ya hay un trabajo adelantado por quien nos está llegando, por así decirlo, con el “encargo”.

Es lo que más nos interesa porque entendemos que todos esos procesos son como un ecosistema. Que son muchos agentes que se van sumando, no solamente agentes de personas de la comunidad, nosotros como técnicos, sino también todo el contexto, los materiales, la cultura, la identidad, la simbología, todo está ahí metido y es lo que hace que un proyecto tenga ciertas características o ciertos tiempos, y todo se va definiendo mediante quienes configuran este gran ecosistema. Por eso todos los proyectos son diferentes, todos los proyectos tienes manejos diferentes, todos los proyectos tienes intenciones diferentes.

¿Cuáles son las principales dificultades que ustedes, desde su trabajo de campo, han podido identificar, las cuales impidan promover y expandir proyectos como los que ustedes realizan?

A la hora de hacer los proyectos siempre hay varias dificultades y una de ellas es entendernos como equipo, pero ese es un tema de conversación que ya hemos ido ajustando con el tiempo, con las personas que se vinculan. El tema de que todos conversemos como un equipo, digamos que a veces es una dificultad, pero también es el mayor potencial.

Las financiaciones para estos proyectos son muy complicadas porque no siempre se tiene  los recursos. Entonces eso hace que el tiempo se dilate, que muchas veces las esperanzas que uno tiene o que todos ponemos en esos proyectos se dilaten, se extiendan y no se pueda ver el resultado mucho más rápido.

(…)

Aunque no es tan fácil hemos logrado alianzas con algunas entidades privadas que han financiado ciertos proyectos, pero es muy complicado y estos proyectos son de largo tiempo, no son proyectos que se hagan rápido, que tienen que ser para ya. Hay que hacer conversación, acuerdos, diálogos…

Y quizás también un tema con las entidades públicas. Con las entidades públicas ha sido un poco complicado conversar por todos los temas de la burocracia, de los papeles, tiene que ser todo para ya, pero no, hay procesos que necesitan más tempo y entender que las metodologías pueden ser unas, pero los resultados pueden cambiar.

¿Hacia dónde deben estar encaminadas o cómo deben plantearse los proyectos arquitectónicos en el país para que exista un reconocimiento de las comunidades con las que ustedes han trabajado?

Para afrontar los nuevos retos de la arquitectura debemos hacerlo desde una forma pública y no de una forma masiva. No es vamos a hacer 5.000 viviendas. No. Es más fácil quizás tener pequeños encargos o  pequeños estudios que se focalicen y se centren en el estudio de la comunidad. Cuáles son sus características, el clima, las condiciones simbólicas, lo cultural, el contexto en el que se vive, etcétera. Dejar replicar cosas, porque  muchas veces es solo lo que hacemos desde pensamientos, quizás, centralizados.

Diseñar desde escritorios, sin conocer los contextos, sin conocer las comunidades, sin conocer los territorios, más allá de la comunidad como tal, es el territorio. No es lo mismo Pereira que Bogotá, no es lo mismo Pereira que incluso Manizales que está allí a 40 minutos. Entonces, identificar esas condiciones es lo que hace que luego los proyectos de la arquitectura correspondan y tengan sentido, que sean lógicos y que sean coherentes con el lugar donde están.

Califique este artículo: 

Average: 5 (9 votes)
Califique este artículo
Viernes, Junio 12, 2020