INCENTIVOS FISCALES PARA LA ECONOMÍA NARANJA

El Ministerio de Cultura de Colombia define a la economía naranja como “una herramienta de desarrollo cultural, social y económico. Se diferencia de otras economías por el hecho de fundamentarse en la creación, producción y distribución de bienes y servicios, cuyo contenido de carácter cultural y creativo se puede proteger por los derechos de propiedad intelectual”.

Precisamente, pensando en las empresas que hacen parte de este sector, el Ministerio de Hacienda aprobó hace algunos días el Decreto 286 de 2020, “por el cual reglamenta el numeral 1 del artículo 235-2 del Estatuto Tributario”. En pocas palabras, mediante esta nueva normativa, se “otorga un incentivo tributario para que las empresas de Economía Naranja no paguen renta”, según lo comunicó la Presidencia de la República.

El beneficio aplica para empresas que tienen como objeto social exclusivo “el desarrollo de industrias de valor agregado tecnológico y actividades creativas”, como primera condición. Así mismo, deben registrar ingresos menores a $2.848 millones y haberse constituido antes del 31 de diciembre de 2021. El incentivo tributario se puede obtener durante siete años.

Para acceder a él, las compañías, igualmente, deben presentar su proyecto “naranja” ante el Comité de Economía Naranja del Ministerio de Cultura, entidad encargada de confirmar si el proyecto aporta al “desarrollo de industrias de valor agregado”. Este debe considerar una inversión mínima de $157 millones, en un plazo máximo de 3 años gravables, y la generación de mínimo tres empleos.

El incentivo tributario se puede obtener durante siete años, siempre y cuando se cumplan las anteriores condiciones. Por otro lado, puede perderse en caso de que durante la ejecución del proyecto presentado no se logre el monto mínimo de inversión propuesto. En este caso, el beneficio se pierde a partir del tercer año, explica la Presidencia de la República.

El mencionado Decreto establece que las empresas que pueden acceder a este beneficio pertenecen a sectores como el de la arquitectura e ingeniería, así como a los “oficios del patrimonio cultural dirigidos a la protección de bienes muebles e inmuebles considerados patrimonio cultural”. Una buena noticia para los arquitectos y profesionales auxiliares colombianos, así como para los extranjeros que trabajan legalmente en el país.

Sin embargo, no se puede desconocer que estos profesionales aportan a los procesos constructivos mucho más que un componente netamente creativo y que el alcance de su trabajo abarca otras actividades como las de diseño, construcción e interventoría de procesos de construcción de edificaciones; una realidad que el CPNAA se ha encargado de divulgar y promover con el fin de que a los arquitectos y profesionales auxiliares se les reconozca el verdadero alcance de su profesión que, además, está amparado en la normatividad vigente.

Abecé del Decreto 286 de 2020

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Jueves, Marzo 5, 2020