Valor del mes: Responsabilidad

Cuando un arquitecto o profesional auxiliar toma decisiones, lo hace de manera consciente, es decir que se hace cargo de su bienestar, el de los demás y el del entorno. Al mismo tiempo, asume las consecuencias de sus actos.

La responsabilidad surge de la libertad humana y de la inevitable necesidad que tiene el ser humano de elegir. Los siguientes parámetros de conducta tienen como propósito promover el bienestar de las personas como eje de la profesión, la conciencia ambiental, el compromiso social y la custodia del patrimonio urbano, arquitectónico y ambiental:

  1. Cumplir su labor profesional con las aptitudes, el cuidado y la diligencia debida; sin demoras injustificadas y, en la medida en que esté a su alcance, dentro de los plazos razonables convenidos.
  2. Presentarle al cliente una oferta de servicios profesionales precisa con respecto al objeto, la naturaleza y el alcance con su respectiva forma de pago. Esta oferta deberá ser susceptible de ser verificada por terceros.
  3. Facilitar a los clientes y contratistas toda la documentación y las indicaciones necesarias para la correcta ejecución de las labores que le correspondan, según el respectivo acuerdo contractual.
  4. En caso de renuncia voluntaria de sus responsabilidades profesionales, presentar al cliente un informe que determine las circunstancias que han originado la renuncia o el cese de actividades.
  5. Informar al cliente sobre la identidad y titulación de las personas encargadas del desarrollo del trabajo contratado.
  6. Custodiar y cuidar los bienes, valores, documentación e información que, por razón del ejercicio de su profesión, se le hayan encomendado o a los cuales tenga acceso. Impedir o evitar su sustracción, destrucción, ocultamiento o utilización indebida, de conformidad con los fines a que hayan sido destinados.
  7. Velar por la protección de la integridad del patrimonio nacional.
  8. Abstenerse de emitir conceptos profesionales sin tener la convicción absoluta de estar debidamente informado al respecto.
  9. Abstenerse de aceptar trabajos profesionales, a menos que las partes hayan acordado claramente las condiciones de la labor encomendada como el alcance de la misma, la asignación de responsabilidades, cualquier limitación de las responsabilidades, los honorarios o el método de cálculo de los mismos.
  10. Mantener informados a sus clientes sobre el avance de la labor realizada en beneficio del cliente y sobre los problemas que pueden afectar la calidad o el costo de la misma.

“El precio de la grandeza es la responsabilidad”, Winston S. Churchill.

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Martes, Mayo 12, 2020